Dormir con un corazón remendado, abrazado,
Pero que las puntadas se vean, monstruo de Frankenstein.
Había cosas que había olvidado, enTCerrado.
Me olvidé de las palabras,
de repetirlas -mantra-
La mentira amable me persigue, y el juego idiota, insistente,
-soy y eres y eres y soy y somos y...- se me come.
Bocados a los remiendos,
me dejaré comer porque la realidad está llena de ellas.
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