Tienes el defecto de escribir (no voy a citarte).
Yo tengo un cerebro traidor que va más deprisa que mi pluma, por eso a veces mi letra se retuerce como los hierros entre los restos de un incendio. Y aún así las palabras más elocuentes, las más acertadas, sólo se guardarán en mi subconsciente. Para cuando lleguen a ser escritas ya habrán sufrido el tijeretazo de la realidad prosaica. En el mejor de los casos.
Imagina, si tú fueras así, ¿Qué cosas no escribiste?
domingo, 14 de diciembre de 2014
La cara oculta
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